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                Por Alfonso Arizcun

martes, 18 de agosto de 2009

La gangrena, de Mercedes Salisachs



Por Alfonso Arizcun
(Se permite la reproducción total o parcial de este estudio, siempre que se cite la fuente y el autor del mismo)


Mercedes Salisachs (1916)

LA GANGRENA (1975)

AUTORA

Mercedes Salisachs nace en Barcelona en 1916 y vive allí durante la Guerra Civil. Su vivencia de la guerra se verá reflejada en La gangrena, donde nos describe el ambiente de preguerra, guerra y posguerra de su ciudad natal.


LA NOVELA DENTRO DE LA PRODUCCIÓN DE LA AUTORA
  • Situación:
Salisachs comienza su producción novelística en 1952 con su obra Primera mañana, Última mañana. Más tarde escribe Más allá de los raíles y Una mujer llega del pueblo, con la que consigue el Premio Ciudad de Barcelona en 1956. En 1973 publica Adagio confidencial y en 1975 La gangrena. Con está última novela obtuvo el Premio Planeta de aquel año.


LA NOVELA DENTRO DE LA ÉPOCA

Esta novela quedaría englobada dentro de la llamada Última novela. Se trataría de una forma de novelar en la que se vuelve al realismo tradicional, renovada a través de diferentes técnicas.

En esta novela el argumento vuelve a tener importancia y se desarrolla a través de una acción lineal estructurada en capítulos. La historia que se cuenta es la biografía de un narrador omnisciente, con grandes dosis de historia política española.

El lenguaje no será el protagonista de la obra sino un mero instrumento para la narración, volviendo así a la fabulación, la invención y la imaginación.


LA NOVELA

LOS TEMAS

El tema de la novela es la narración de la vida del protagonista, Carlos Hondero, desde su niñez hasta los años 60. Será una vida trágica, llena de conflictos personales. En su protagonista se refleja un fatalismo intuido desde su niñez. y que, a través de toda la narración, se verá corroborado por los hechos. Como digo, desde el principio intuye su final trágico:

"NO VOY A DEFENDERME: soy culpable. He arrastrado mi culpa desde la infancia." (pág. 7)

"Todo viene a se como un río que arrastra al hombre hasta su estallido final."
"Ahora tengo la impresión de que a lo largo de toda mi vida nada ha sido importante salvo el miedo, y es que, en el fondo, el miedo es lo único que perdura en mí." (pág. 74)

Por otro lado, a través de la biografía del protagonista, asistimos a la narración de unos cincuenta años de la vida española en un periodo decisivo para su historia: desde la Dictadura de Primo de Rivera hasta finales de los años 60. Esta narración se centrará fundamentalmente en la vida barcelonesa durante todas esas décadas, pero con continuas referencias a la situación general del país y a la aristocracia.


LA ESTRUCTURA

Formalmente, la novela está estructurada en nueve capítulos con un título cada uno y una misma extensión. Los títulos son nombres de las mujeres que a lo largo de la obra influirán en la vida del protagonista.

La novela comienza con una leyenda, en la que se nos explica el motivo del título de la novela: la vida de los personajes será como una gangrena que les roerá por dentro.

Argumentalmente, aunque es una novela lineal, se observa una cierta estructura circular: al final de la obra se repite la misma situación experimentada por el protagonista en los primeros capítulos, cuando es presentado en el banco por el Doctor Tramacho. Esta repetición es intencionada por parte de la autora. En ella sólo cambia la identidad de los protagonistas, pero es una situación absolutamente paralela a la primera, hasta el punto de ser sustituido el personaje del Doctor Tramacho por el de su hijo y de repetirse las mismas actitudes y palabras. Además, esta búsqueda intencionada del paralelismo entre las dos situaciones se verá reforzada por el recuerdo expreso que, en la segunda situación, el protagonista, Carlos Hondero, efectúa de las palabras y acciones que él vivió en la primera situación.

La función que cumple esta estructura circular es la de presentarnos un relato abierto. Partiendo del final del relato podemos presuponer que la vida de Carlos Hondero se verá repetida nuevamente, encarnada ahora en Pablo Gómez Bidasoa.

Otra de las circunstancias que nos hace pensar en la estructura circular de esta novela es el hecho de que el primer amor de Carlos -Lolita- sea precisamente el último, y quizá también el único verdadero. Después de toda una serie de experiencias amorosas, al final vuelve a su primer amor.


EL TIEMPO

Partiendo de la evocación que el protagonista hace de su vida desde la cárcel, asistimos a la narración de un tiempo lineal. Esta linealidad es doble. Por un lado hay una linealidad situada en el presente, cuando nos narra el principio de cada capítulo su estancia en la cárcel y las visitas que allí recibe. Esta narración del presente deja paso a la evocación del pasado.

Estos dos planos temporales acaban uniéndose en el último capítulo y, así, el final del tiempo evocado se funde con la narración del presente.

En cuanto a la ubicación temporal, el tiempo desde el que evoca su vida es en torno a Junio de 1969 y el tiempo evocado comienza en su niñez y acaba en Junio de 1969.

Respecto a la duración temporal, la narración desde el presente tan sólo abarca unos pocos días, mientras que la del tiempo evocado engloba unos 50 años. A través de la narración asistimos a acontecimientos de la historia de España: la Dictadura de Primo de Rivera, el exilio de Alfonso XIII, el establecimiento de la República, la Guerra Civil, etc.; y también a acontecimientos internacionales como el crack de la bolsa de Nueva York.

Cabe citar también una técnica que la autora utiliza con bastante frecuencia, como es la de adelantar información a través del narrador. Inserta en la evocación, el narrador nos va adelantando una información, solamente esbozada o citada, de acontecimientos que luego sucederán y que será narrados ampliamente.
  • Ritmo narrativo:
El ritmo narrativo es rápido, ya que la narración se centra fundamentalmente en el tiempo evocado y este, como hemos dicho, engloba en sí una cantidad notable de años. Por otro lado, la gran variedad de situaciones y personajes contribuye decisivamente a lograr la agilidad del relato.


EL ESPACIO

El espacio del tiempo vivido está situado en la celda de la cárcel desde donde se evoca. Solamente en el capítulo final, cuando se juntan los dos planos temporales -el vivido y el evocado- cambia el espacio, pues en ese momento el narrador ya ha salido de la cárcel.

El espacio del tiempo evocado es principalmente Cataluña. Algunos pasajes de la narración se desarrollan en otros lugares como San Sebastián, Madrid o las trincheras, pero son muy pocos.

Dentro del espacio catalán se puede destacar la casa de Can Pou, y fundamentalmente Barcelona. En Barcelona se nos presentan espacios abiertos y cerrados: el paisaje urbano, con su ambiente en Las Ramblas, la Plaza de Cataluña o Monjuit; la casa de Carlos Hondero, la de Los Moraldo, la de Angelina, el banco, etc.


LOS PERSONAJES

Aparecen muchísimos personajes a lo largo de la novela,pero destacaré algunos.

El protagonista-narrador es Carlos Hondero. Es un personaje que, como he dicho, presiente su trágico final. Es ambicioso y constante en su lucha por ascender social y económicamente. Pero a la vez es inconstante e irreflexivo en sus sentimientos, y tremendamente cambiante y contradictorio. Muestra ternura y cariño por algunas de las personas que le rodean, pero en la mayoría de los casos acaba por odiarlas e incluso provocar su muerte. Él mismo se da cuenta de su contradicción:

"Hacía pocos días había escrito yo una frase que me parecía lapidaria: cuanto más se quiere a una amante, más se expone uno a odiarla" (pág. 84)

Quizá por las únicas personas que muestra respeto y aprecio sea por el padre Celestino, por Lolita y por su hija Carlota. Son las tres únicas personas de las que no se sirve de forma interesada y, en el caso de las dos últimas, por las que es capaz de sufrir humillaciones. Quizá sea porque ve en ellas las seguridad de convicciones que a él le falta.

Lolita es un personaje que arrastra el lastre del ambiente en que ha sido educada y, por ello, se debate entre la duda de seguir sus sentimientos o aceptar las conveniencias sociales de su clase. Al final triunfa lo segundo, y esa aceptación la lleva a un estado de tristeza que es capaz de asumir con resignación y, sobre todo al final de la novela, con firmeza y valentía.

El padre Celestino es quizá el personaje más sólido en sus convicciones. Siente por Carlos Hondero un cariño especial, y tratará de ayudarle y comprenderle, estando a su lado en los momentos difíciles.

Carlota, en un primer momento, es un personaje ajeno a la realidad que le rodea; se mueve en un mundo de ensoñaciones. Cuando es consciente de la realidad, tras un primer momento de confusión, sabe afrontarla con fortaleza y comprensión hacia su padre. Al mismo tiempo, es el único asidero que a Carlos le queda después de todos los fracasos amorosos, y por eso lucha para no perderla.

La madre de Carlos y el doctor Tramacho son dos personajes que experimentan una evolución en sus ideas políticas y religiosas, buscando siempre la estabilidad u la tranquilidad.

Paco Moraldo es un ser insustancial, interesado, sin dignidad personal, que no duda en aprovecharse de cualquier persona para subsistir lo mejor posible. Es un personaje incapaz de conseguir algo por sí mismo, que tiene que vivir a costa de los demás.

El grupo de Los Moraldo, los aristócratas y, luego, los nuevos ricos representa a personajes huecos, esclavos de las conveniencias sociales más vanas. Son altivos y ridículos, moviéndose siempre en el mundo de las apariencias y de las modas. No tienen ninguna vida interior y cambian de opinión con los acontecimientos políticos, ya sea por necesidad o por esnobismo.

En general, los personajes de la novela son muy cambiantes en sus actitudes y sus convicciones. Frente a estos, cabría destacar a Jaume Palafell (catalanista, separatista y republicano) que es consecuente con sus ideas hasta la muerte.


EL LENGUAJE

Como ya dijimos al principio, en esta novela el lenguaje es mero instrumento al servicio del argumento. La autora no trata de lograr un preciosismo expresivo sino de contar una historia sin más. Por ello, utiliza un lenguaje correcto, sin más descripciones que las necesarias.

A veces introduce expresiones en francés puestas en boca de los aristócratas, que no hacen más que reflejar el deseo esnobista de los mismos. La misma función tiene el repetitivo "Manuel Bruton (si se pronuncia Briuton mejor)". (pág. 310 y ss.)

En cuanto a los tiempos verbales utilizados, abundan los tiempos de presente en las conversaciones y los de pasado -sobre todo el pretérito indefinido- en el tiempo evocado, narrado en primera persona.
  • Técnicas narrativas:
Formalmente, la narración es en estilo indirecto, con diálogos en estilo directo libre y otros introducidos por verbos 'dicendi'.


EL PUNTO DE VISTA EN LA NOVELA

La narración se realiza en 1ª persona, pues el narrador es a la vez el protagonista. Este narrador es omnisciente.

Todo esto contribuye a que la narración sea subjetiva.



BIBLIOGRAFÍA


SALISACHS, Mercedes, La gangrena, Planeta, Barcelona, 1975, 1ª ed.


SANZ VILLANUEVA, Santos. Historia de la novela social española (1942-1975). Alhambra, Madrid, 1980, 2 V.


NORA, Eugenio G. La novela española contemporanea. Gredos, Madrid, 1958-1970, 3 V.


ALBORG, Juan Luis. Hora actual de la novela española. Taurus, Barcelona, 1968, 2 V.


MARTÍNEZ CACHERO, José M. La novela española entre 1936 y 1980: historia de una aventura. Castalia, Madrid, 1986. 639 p.


RCEHisp., VIII, 1983 (págs. 154-155)


SOBEJANO, Gonzalo, Novela española de nuestro tiempo. Prensa Española, Madrid, 1970


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miércoles, 12 de agosto de 2009

Juan sin tierra, de Juan Goytisolo

Por Alfonso Arizcun

(Se permite la reproducción total o parcial de este estudio, siempre que se cite la fuente y el autor del mismo)


NOTA: las posibles faltas ortográficas y gramaticales, ya sea de puntuación o, por ejemplo, la ausencia de ciertas tildes, en las citas del texto de Juan sin tierra se han mantenido tal y como Goytisolo las refleja (intencionadamente) en el texto original.


Juan Goytisolo (1931)

JUAN SIN TIERRA (1975)

AUTOR

Existen una serie de circunstancias en la vida de Juan Goytisolo que influirán en su forma de novelar.
Nace en Barcelona en 1931, en el seno de una familia burguesa. Vive la Guerra Civil Española siendo muy niño. Se educó en los jesuitas, y pierde la fe católica a los 16 años.
Se exilia voluntariamente en París en 1956, lo que le llevó a un profundo desarraigo con la cultura española.


LA NOVELA DENTRO DE LA PRODUCCIÓN DEL AUTOR
  • Situación:
Goytisolo posee una extensa obra, creada con regularidad y constancia, en progresivo perfeccionamiento y con continuas revisiones teóricas.

Sanz Villanueva distingue tres etapas en su producción novelística hasta Juan sin tierra:

La primera etapa correspondería a un Realismo Social, constituido por Juegos de manos (1954), Duelo en el paraíso (1955) y la trilogía El mañana efímero [El circo (1957), Fiestas (1958) y La resaca (1959)].

En las dos primeras novelas se habla de la juventud y de la guerra vista a través de los ojos de los niños, donde se refleja un mundo escasamente auténtico, poco verosímil. Sin embargo, hay una intención de objetivismo y realismo.

En las otras tres novelas crea personajes que pertenecen a las clases humildes, que Goytisolo no conoce. Así, se observa un defecto en estas novelas, que es la falta de experiencia real de los asuntos tratados; lo que no proviene de la experiencia directa trata de suplirlo a través de la fantasía.

La segunda etapa correspondería a un Realismo Crítico, constituido por La isla (1961), Fin de fiesta (1962) y un conjunto de relatos titulados Para vivir aquí (1960).

En esta obras nos presenta a personajes de la burguesía media-alta, a los cuales conoce y de quienes sí tiene experiencia directa. Estos son personajes anodinos y elementales, donde su vida carece de sentido. Goytisolo no ahonda en la psicología de los personajes.

Se observa ya en esta etapa una conciencia muy crítica y una rigurosa técnica objetiva de denuncia. El objetivismo se logra con la no intervención del autor.

Finalmente, la tercera etapa correspondería a una Novela Formal, constituida por Señas de identidad (1966), Reivindicación del conde don Julián (1970) y Juan sin tierra (1975).

En esta etapa abandona la técnica objetiva para sustituirla por un absoluto subjetivismo y unos ricos recursos formales. Esta trilogía será tratada en el siguiente apartado.


LA NOVELA DENTRO DE LA ÉPOCA

Con la trilogía correspondiente a la tercera etapa comienza un tipo de novela formal, subjetiva, repleta de recursos literarios, en la que abandona la estética socialista por una temática más ambiciosa y una forma más exigente. Así, nos dice Goytisolo:

"He pasado de un compromiso con una determinada ideología política a un comprometerme a mi mismo con mi escritura por una transformación del mundo. Me considero ahora más comprometido que antes". (1)

(1) ISASI ANGULO, A. Carlos, La novelística de Juan Goytisolo. Entrevista con el autor: París, 27 Agosto de 1973. PSA, LXXVI, 1975 (pág. 78)

La novela Juan sin tierra prosigue y culmina la trayectoria iniciada en Señas de identidad (novela del desarraigo), y desplegada con mayor amplitud en Reivindicación del conde don Julián. En Juan sin tierra el protagonista es ya un ser ajeno a su Patria, hasta el punto de desprenderse de su misma raíz lingüística. El propio título es significativo de este desasimiento.

A lo largo de esta trilogía, la indagación sobre la realidad exterior se ha visto desplazada por la indagación sobre el propio vehículo lingüístico dentro de la novela y por la incorporación de la propia crítica literaria en el texto narrativo.

El centro de Reivindicación... era el rechazo de los mitos de España. En Juan sin tierra habrá un rechazo más amplio, que se dirigirá hacia todo lo convencional y ortodoxo en todos los ámbitos (social, histórico, literario, sexual, cultural, religioso... ), adhiriéndose a lo heterodoxo y divergente. Guiado por este deseo de heterodoxia, a través del erotismo, la sátira verbal y la escatología corporal, asistimos a un total y radical quebrantamiento de las creencias y dogmas heredados, en un texto cambiante y múltiple que lleva a cabo a la vez una indagación en la escritura.


LA NOVELA

  • Título: está tomado de Blanco White, y es muy significativo de lo que nos encontraremos en la novela.
  • Modo de escribir: el modo de escribir cambiante y múltiple al que antes he aludido, no sólo en la disposición formal sino en todos los aspectos de la novela (espacio, tiempo, voz narrativa, personajes, temas, etc.), está justificado en función del objeto mismo de la narración: el rechazo de lo ortodoxo y su entrega absoluta a lo heterodoxo, a lo que la tradición considera negativo, a lo marginal, a los parias.

LOS TEMAS

El tema principal de la novela es el del extrañamiento. Desde el principio de la misma se da por supuesta la ruptura entre el autor y el mundo que le rodea:

"moral
religión

sociedad
patriotismo

familia

son ruidos conminatorios cuyo

sonoro retintín nos dejará indiferentes
." (pág. 89)

Este extrañamiento se concretará a medida que avance la novela, manifestado en sus ataques viscerales hacia todo lo instituido y los valores que de algún modo vertebran la vida cotidiana de las personas, hasta acabar incluso extrañando y desasiéndose de su propia lengua. Podríamos hablar, por tanto, de una serie de subtemas que irán repitiéndose a lo largo de toda la novela.

1.- El tema de España:

Goytisolo ve a España como a un país con el que nada tiene que ver (hay que tener en cuenta que se autoexilia en 1956):

"En el país de cuyo nombre no quiero acordarme". "... el país que ha dejado de ser el tuyo". (pág. 14)

Hacia España van dirigidas las más duras páginas de esta novela:

"... espaciosa y triste Península (Allah la devuelva al Islam!)". (pág. 143)

De forma descarnada unas veces e irónica otras, que no por ello menos dura, arremete contra todos los ámbitos, costumbres y personajes de la Península, con referencias tanto a su pasado como a su presente más inmediato.

Son continuas las referencias en tono irónico en toda la novela a personajes históricos como Menéndez Pelayo o Isabel la Católica, entre otros, y a situaciones o costumbres españolas:

"Virgen Patrona de la Península cuando recibe honores del Capitán General el Día de la raza". (pág. 18)

Pero donde más radical y extensa es la crítica a España es en los capítulos englobados en la parte cuarta de la novela, cuyos capítulos están escritos en latín, en donde arremete contra sus costumbres, su modo de ser y su pasado, sin señalar ningún elemento o rasgo positivo.

2.- El tema religioso:

Goytisolo, utilizando la ironía, tan característica de toda su novela, ataca de forma despiadada a la religión y todo lo que ella representa. A la religión Católica la llama "opio melifluo de la humanidad". (pág. 117)

En los relatos de escatología corporal se mofa de los milagros, de Jesucristo, de La Virgen y los santos. También se mofa de las predicaciones religiosas a través de la figura del padre Vosk. Hace una burla y una crítica de las apariciones de La Virgen, afirmando que siempre se aparece a niños, pobres y analfabetos, formulando deseos caprichosos, amenazando catástrofes y envuelta en un ambiente mágico. Y, por último, se burla de la Familia de Belén y de la Anunciación, llegando incluso al relato sacrílego y negando la existencia de Jesucristo, la virginidad de María y destruyendo al Espíritu Santo representado en forma de paloma.

3.- El tema de la familia:

Considerando a la familia como a otra de las instituciones o valores vertebradores de los valores tradicionales y la ortodoxia, el autor se adhiere nuevamente a la heterodoxia y la crítica:

"... contemplarás detenidamente a tu implacable enemiga
la risueña
vernal

fecunda

Parejita Reproductora

todas las naciones, sin distinción de
ideologías ni credos, alimentan su mito, iglesias y gobiernos unánimemente la ensalzan, los diferentes medios de información se sirven de ellos para fines de promoción y propaganda: su imagen ocupa la pantalla panorámica de los cines ..." (pág. 67)

Frente a a esta "convencional" institución, Goytisolo se adhiere nuevamente a lo divergente. Así, nos referiremos a otro de los temas que trata: el tema sexual.

4.- El tema sexual:

En esta reacción contra lo establecido, deshecha a la "Parejita Reproductora", "el hogar y los niños" y proclama las relaciones homosexuales y de zoofilia.

El tema sexual estará presente en toda la novela, ya sea de modo descarnado o con continuos signos fálicos. Estas referencias serán reiterativas. Desde la primera página de la novela el autor exaltará la revelión del cuerpo frente al espíritu:

"... ni anacoreta ni faquir ni bramán: cuerpo tan solo: despliegue de materia: hijo de la tierra y a la tierra unido: en vez de linea ceñida y monda, de superficie estricta, de delgadez escueta, la plétora carnal, la esplendidez barroca: cuerpo opulento y feraz, dadivoso, ubérrimo, ... " (págs. 11-12)

5.- El tema de "su" lengua y el total extrañamiento:

Uno de los aspectos que el autor critica de España es su lengua, pero por su importancia autónoma en la novela conviene tratarlo por separado. Goytisolo critica y reniega de la lengua de España. Dice de ella:

"Habla peninsular codificada e inmóvil, acumulación de probervios y de frases hechas, vasto panteón de secular excremento idiomático!:". (pág. 103)

"la existencia menguada de millones y millones de seres condenados por siglos a la servidumbre ideológica consubstancial a tu lengua". (pág. 14)

A lo largo de toda la obra, Goytisolo incorpora frases y frangmentos -en ocasiones muy amplios- en otras lenguas, intercalados dentro del relato en español, demostrando ese desasimiento que siente de su lengua. Pero será al final de la novela cuando se desprende definitivamente de ella. Ha llegado a su total extrañamiento:

"desconfía de ti:no basta con echar por la borda rostro, nombre, familia, costumbres, tierra:cada palabra de tu idioma te tiende igualmente una trampa:en adelante aprenderás a pensar contra tu propia lengua". (pág. 83)

"si en lo futuro escribes, será en otra lengua:no en la que has repudiado y de la que hoy te despides tras haberla revuelto, trastornado, infringido". (pág. 303)

Durante toda la novela hemos asistido a un proceso narrativo, y al final el protagonista se desprende de la lengua y comienza a escribir conforme a meras intuiciones fonéticas. La última página plasma la lengua en la que se refugia el protagonista, perdiendo así toda relación con la lengua y la comunidad de la que ha desertado.

Goytisolo nos explica la función de este final:

"[...] para crear un efecto de ruptura. La obra había llegado a un punto final de descreación y la quería cortar de un modo brusco, imponiendo a los lectores una grafía distinta." (1)

"Para imponer esa sensación final de extrañeza procedí en tres etapas: contaminación del paradigma castellano con la fonética negra de los esclavos cubanos; paso al árabe escrito con caracteres latinos; empleo de la grafía arábica" (2)

(1) En Desde Juan sin tierra, entrevista de Julián Rios, Espiral/Revista, 2, 1977 (pág. 9)

(2) Idem

En el texto final en árabe está reflejado el total extrañamiento del protagonista. Ese texto, traducido, dice así:

"estoy definitivamente al otro lado, con los parias de siempre, afilando el cuchillo". (pág. 307)

6.- El tema de "su" novela y de la crítica literaria:

En este punto hay que tener en cuenta la preocupación de Goytisolo por cuestiones de lingüística teórica, muy influido por el formalismo ruso, la Escuela de Praga, Jakobson y, sobre todo, por Benveniste. Al mismo tiempo, incorpora la propia crítica literaria dentro de la narración novelística.

El auto-protagonista es consciente de que está escribiendo una novela heterodoxa y, nuevamente, a través de la ironía, satiriza la novela tradicional y realista. Esta satirización la llevará a cabo utilizando a su simbólico personaje Vosk, encarnado ahora en un crítico y profesor. En el diálogo que mantiene el narrador-protagonista-autor con Vosk, dirá este último:

"[...] una hueste de autores entregados al cultivo de una escritura formal y abstracta, mera expresión enajenada, a menudo esquizofrénica, de obsesiones y complejos personales que, en lugar de ser reflejo objetivo del mundo, postulan tan solo el intento de liberación, desesperado y parcial, de una mentalidad enferma..." (pág. 250)

Más adelante intercala en la narración un fragmento en forma de capítulo clásico de tipo realista, simulando un manuscrito de otro autor. A lo que exclama Vosk:

"que garra de escritor!:que bronca y entrañable ternura!... extraordinario, dirá:sencillamente extraordinario... qué vida, riqueza y profundidad!:que admirable fidelidad a la realidad circundante!:qué maestría en la cración de prototipos, descripción material de ambientes, transcripción escrupulosa y exacta del habla!". (pág. 258)

A continuación, el narrador-protagonista se somete a una ficticia rueda de prensa en la que variados personajes le reprochan su modo de novelar en Juan sin tierra.

Durante todos estos capítulos Vosk le acompaña, intentando convencerle de que deje de escribir este tipo de novelas, de redimirle frente a su equivocado camino:

"todos los críticos sinceros lo dicen:tu universo actual es monótono:los personajes son excéntricos, escasamente representativos:las situaciones que describes, inverosímiles y desorbitadas:creeme, majo:tienes que cambiar... todavía estás a tiempo, majo:basta con que te lo propongas:el camino es empinado, dificil:pero debes subir la cuesta:personalidades de todas las tendencias te han señalado ya tus limitaciones y errores, tus lamentables deficiencias expresivas". (pág. 271)

Seguidamente, Vosk le muestra unos recortes de prensa donde critica el modo de novelar de Goytisolo:

"(a)abuso de estranjerismos (b)falta de rigos lingüístico (c)registro dudoso de la realidad (d)incapacidad de transmitir fría y objetivamente los hechos (e)acumulación insustancial de obsesiones personales, enfermizas y mórbidas (f)empleo consciente de mitos sustitutivos (g)renuncia a toda pretensión de verdad (h)estilo cada día más incorrecto (i)incesante erosión del idioma". (págs. 271-272)

Ante la imposibilidad de redimirle de estos desvíos novelescos el narrador-protagonista-autor es conducido al "establecimiento de Normalización", donde se efectuará el último intento para su salvación. De nuevo aparece Vosk, encarnado ahora en el director del centro. Es aquí donde el narrador emprende la culminacion de su destrucción o descreación de la novela. Comienza por destruir al ayudante de Vosk, prosigue arrebatándole a Vosk las tres últimas letras de su nombre y termina por aniquilar a la Niña Fermina:

"esta vez será Nuestra Señora del Bosque, alias Niña Fermina quien, sin pena ni gloria, se habrá ido definitivamente al carajo a rey muerto, rey puesto concluido el breve responso por el descanso eterno del personaje... "(pág. 291)

En este punto de la narración a Goytisolo no le importa llegar hasta el fin de su destrucción-decreación, y así nos lo dirá a través de la leyenda, tomada de La Celestina, que introduce la parte 7ª:

"Pues agora sin temor, como quien no tiene que perder, como aquel a quien tu compañía es ya enojosa, como caminante pobre que sin temor de los crueles salteadores va cantando en alta voz" (pág 293)

Y comenzará esta parte explicándonos cual ha sido la manera de construir su novela:

"eliminar del corpus de la obra novelesca los últimos vestigios de teatralidad:transformarla en discurso sin peripecia alguna:dinamitar la inveterada noción de personaje de hueso y carne:sustituyendo la progressio dramática del relato con un conjunto de agrupaciones textuales movidas por fuerza centrípeta única:núcleo organizador de la propia escritura, plumafuente genésica del proceso textual:improvisando la arquitectura del objeto literario no en un tejido de relaciones de orden lógico-temporal sino en un ars combinatoria de elementos(oposiciones, alternancias, juegos simetricos) sobre el blanco rectangular de la página:emulando con la pintura y la poesía en un plano meramente espacial:indiferente a las amenazas expresas o tácitas del comisario-gendarme-aduanero disfrazado de crítico:sordo a los cantos de sirena de un instrumental e interesado contenidismo y a los criterios mezquinos de utilidad". (pág: 295)

A partir de aquí comienza la destrucción de su propia lengua, que culmina con el texto en árabe.

Finalmente, otro de los temas que trata es el de la crítica a la sociedad de consumo y su despiadada e insolidaria lucha, haciendo una agria crítica del mundo de los empresarios y de la publicidad.

Cabe señalar también la continua referencia a temas de escatología corporal, que están presentes a lo largo de toda la novela. Es una muestra más de su adhesión a lo heterodoxo, lo oculto, los mitos, lo innombrable. Pero este tema está tratado en función de todos los demás; como un instrumento del cual se sirve para las referidas críticas.

Como resumen de toda la ideología descrita en la novela y culminación de la heterodoxia en ella reflejada, el narrador propone una revolución, que excluya todo atisbo de convencionalismo, basada en:

"ni bandera, ni himno nacional:oposición radical y tajante a todo lo que institucionalice, momifique, enmascare [...] nuesta enemiga inexorable:la Parejita ovillada en el calor de su nido hogareño [...] enemiga irreductible también:la prole [...] planes de trabajo?:ninguno:medios de subsistencia?:saqueos, robo, pillaje de los pueblos laboriosos vecinos, [...] represiones?:ninguna:estimamos a la colectividad directamente responsable de los actos delictivos del individuo [...] otras previsiones del mencionado organismo:aumento espectacular...de la cópula infame y baldía". (págs. 224, 227, 229, 230, 232, 233)


LA ESTRUCTURA

Previa a la novela propiamente dicha nos encontramos con una leyenda, compuesta por tres fragmentos de tres autores distintos. Su función es la de marcarnos las pautas de lo que encontraremos en la obra: la destrucción de los mitos y los convencionalismos, y la adhesión a lo anticonvencional.

Adentrándonos en la novela observamos que formalmente está dividida en 7 partes numeradas, con disposición irregular en capítulos y secuencias. Hay que recalcar que esta disposición es meramente formal, pues en la linea argumental no hay una clara disposición ni en partes ni en capítulos ni en secuencias. Esta irregularidad de la disposición la observamos analizando cada parte:

  • 1: formada por secuancias separadas por espacios en blanco.
  • 2: formada por 12 secuencias separadas por números árabes.
  • 3: formada por capítulos con títulos en español y cada uno de ellos dividido en secuencias por medio de espacios en blanco.
  • 4: formada por capítulos con títulos en latín, sin secuencias.
  • 5: formada por 13 secuencias separadas por números romanos.
  • 6: formada por secuencias separadas por espacios en blanco y por un capítulo a modo de intertexto.
  • 7: encabezada por una leyenda y formada por secuencias separadas por asteriscos.
Esta irregular disposición formal está concebida en función del objetivo final de la novela: la decreación y la destrucción de todo vestigio de teatralidad. Es un recurso más que Goytisolo utiliza en su camino hacia lo heterodoxo.

En realidad la verdadera estructura de la obra está basada en un juego de oposiciones, alternancias y simetrías.


EL TIEMPO

Vistas las pretensiones de destrucción de todo lo convencional, no cabe esperar sino una supresión de todo "orden lógico-temporal". No existe linealidad temporal. Sin embargo, se puede observar un resquicio de cierta temporalidad lineal. El autor-narrador hace referencia en varias ocasiones al proceso de escritura de la novela. Nos dice que se encuentra en su habitación "escritorio-cocina", en un tiempo indeterminado en un principio. Luego especifica el tiempo:

"dueño y señor de cosas y palabras, harto de Turquía y los turcos, en ese año inaugural del verano de 1973,...los aniquilarás a todos de golpe, dejarás de escribir". (pág.115)

Partiendo de ese marco espacio-temporal va dando paso, por medio de su escritura, a relatos fuera de ese espacio y ese tiempo. Así, se podría interpretar que el autor-protagonista, que está dentro de un tiempo concreto, nos relata hechos diversos situados en otros tiempos y otros espacios, para volver en repetidas ocasiones a su espacio-tiempo desde el que escribe:

"seguirás sin interrumpirte, paseando la mirada por el techo abuhardillado y las baldosas verdes del fregadero, los grabados, recortes de prensa, el libro con el dibujo del evaporador al vacío..." (pág. 34)

Más adelante, vuelve de nuevo a ese espacio y ese tiempo:

"poderes omnímodos de la escritura! con un simple bloc de papel y dos bolígrafos sin capucha (la carrera de uno concluyó hace escasamente un minuto, agotada su fuerza genésica), recluido en la minúscula habitación donde habitualmente trabajas (una cocina adaptada a la elaboración de tus extrañas recetas)...". "sin más ayuda que una guía políglota del país y un retrato borroso de tu alter ego...". (pág. 128)

El propio proceso de escritura de la novela constituiría la linealidad de la misma.

Dejando aparte esta cuestión, y tomando como punto de partida el momento de escritura que se acaba de señalar, hay continuos saltos temporales sin un orden lógico.

La mayor parte de la narración está articulada sin situación en el tiempo, es atemporal; sin embargo, existen algunas referencias temporales concretas e históricas: la Anunciación de La Virgen, la Revolución Francesa y la Conquista de Constantinopla por los turcos. Estos saltos al pasado no son verdaderos saltos temporales, no son "auténticos" si se me permite la expresión. El autor-narrador-protagonista se implica en estos hechos históricos y los traslada al presente, recreándolos. Son una mera excusa para apropiarse de ellos, implicarse dentro de los mismos y utilizarlos (instrumentalizarlos) como marco de su narración heterodoxa.

Por lo que respecta a la duración del tiempo narrado, sólo existe una vaga referencia en alguna parte de la novela. Es en la parte 1ª, donde se narra el ambiente de los esclavos negros cubanos. El tiempo allí va desde el mediodía, aproximadamente ("el sol del trópico cae a plomo sobre sus cabezas y se defienden de él como pueden" pág. 15), hasta la noche ("te estaba preguntando por la dotación de Lequeitio: qué hora es allí? mi reloj marca las diez y media en punto" pág. 30).

  • Ritmo narrativo:
El ritmo narrativo es lento a causa de las constantes descripciones y discursos-monólogos tanto del narrador como de su(s) protagonista(s) Vosk, y también a las abundantes repeticiones de amplios pasajes de la narración. Pese a los continuos saltos temporal-espaciales de ambientes, de personajes y de temas, existe muy poca acción. Sólo se percibe un ritmo algo más rápido cuando se intercalan diálogos, cuando aparece esa escasísima acción y, en cierta medida, también contribuye a esto el continuo salto temporal-espacial.


EL ESPACIO

El espacio es múltiple y variado. Desde el espacio "escritorio-cocina" ya señalado se evocan espacios tanto rurales como urbanos, cerrados como abiertos; desde el batey cubano hasta Manhatan, pasando por París, España, el desierto, Siria, Fez, Turquía... Quizá los más importantes sean el cubano, el español y el árabe, por el valor simbólico que representan. El español es el de la negación y el extrañamiento, el cubano el de la explotación y el del culto al cuerpo frente al espíritu, y el árabe el de los marginados y los parias y también el de su refugio y asidero contra su extrañamiento.

En cuanto a los saltos espaciales, cabe resaltar el que se produce entre la tierra y el Cielo, sobre todo en la parte que se refiere a la narración de los hechos que suceden en el batey. Es significativa la simetría de nombres existente entre los señores y dueños de la tierra y los nombres dados a los habitantes del cielo.


LOS PERSONAJES

Los personajes también son múltiples y variados: los esclavos cubanos, los personajes del mundo árabe, los turistas, y un sinfín de tipos, algunos solamente aludidos. Estos tienen un valor simbólico, pero me centraré en dos especialmente y en otro que en realidad es todo un grupo.

El protagonista de la novela es el propio autor, que a su vez también es el narrador. Es el único que posee un mundo interior, por motivos obvios, pues es él quien construye todo el relato.

Existe un personaje altamente simbólico y que cumpliría la función de antagonista: se trata de Vosk; ya sea encarnado en un sacerdote, un coronel, un crítico y profesor o un director del establecimiento de Normalización. Vosk representa lo establecido, lo convencional, la ortodoxia, todo ante lo que el protagonista-narrador-autor lucha y se opone. Vosk no tiene vida interior, es una creación simbólica.

Por último, cabe señalar a un grupo de personajes que forman una unidad, con una fuerte connotación simbólica. Me refiero a la familia del batey cubano y a los habitantes del Cielo. Se hace un paralelismo entre los personajes de los dos planos, nombrándoles de la misma forma: el mayoral/el Mayoral de Allá, el amo/el Amo de Arriba, etc. Si uno es el que esclaviza a los negros cubanos y les somete por su bien, el otro, o por lo menos la idea del otro, es el que esclaviza a los hombres e intenta llevarles por el buen camino por su bien también.

Goytislo no experimenta amor por sus personajes, no existe un entrañamiento en ellos, son meros instrumentos para la expresión de sus ideas.


EL LENGUAJE Y LA FORMA

El peculiar tratamiento del lenguaje y la forma en la obra está concebido por el autor como una reacción contra las formas tradicionales de novelar. Su fin está explicado claramente por él mismo. Goytisolo piensa que "los españoles hablan un idioma codificado, lleno de clichés y frases hechas, provocando un encorsetamiento de la lengua que paraliza la expresión escrita" (1)

(1) En ISASI ANGULO, A. Carlos, art. cit. (pág. 75)

Siente dominada la lengua por una casta que ajerce la violencia sobre ella y la utiliza al servicio de sus intereses. Como respuesta viene su intento de liberación y ruptura. Piensa Goytisolo que no es válido oponerse y atacar a la clase social que ostenta el poder utilizando "su mismo lenguaje, su misma retórica pero de signo opuesto" (1)

(1) Declaraciones de J Goytisolo en la "mesa redonda" celebrada en la Universidad de Winconsin-Parkside, Norte, año XIII, núm. 4, pág. 96
Recogido en SANZ VILLANUEVA, Santos, Historia de la novela social española (1942-1975). Alhambra, Madrid, 1980 (pág. 442).

Esta idea la concretará, a la hora de escribir la novela, en múltiples y variados recursos lingüísticos y formales.

Como punto de partida, suprime de modo casi absoluto los puntos y las comas, utilizando los dos puntos como único signo de puntuación. Hay gran acumulación de adjetivos, a menudo utilizados como epítetos. Emplea palabras propias de los lugares sobre los que narra, ya sea el mundo árabe o el cubano (batey, penca de yarey, tacos y pailas, fonética cubana... ) Crea palabras por composición (Andrecostelanezesca música, Pierrecardinesca, clubmediterranea, junglasfaltadas aceras, patermeternidad, radiosolicitada letra, radinescompensativa figura, ser odiotemido). Hace uso abundante de refranes, así como de palabras relativas a la escatología corporal. Existen también abundantes juegos de palabras (faro-falo, her-otomanos, cirio pascual-sirio Pascual). A menudo repite amplios fragmentos -que en ocasiones abarcan más de una página- de la narración en capítulos distintos y distantes. Utiliza reiteradamante lenguas diversas (inglés, alemán, francés, italiano, latín) durante el discurso narrativo en español. También emplea el recurso de la inserción de intertextos en el relato, ya sean verdaderos o ficticios (médicos, literarios, administrativos, geográficos, culinarios, históricos, supuestas crónicas y documentos antiguos, textos en castellano medieval).

En sus descripciones Goytisolo muestra un gran conocimiento de los lugares, ambientes y costumbres (zoco, ciudades, ritual mágico de los esclavos cubanos). Además, en ellas hace gala de un gran prosa poética.

Respecto a los tiempos verbales, los que más utiliza son el futuro imperfecto de Indicativo y el infinitivo.

Otro de los rasgos que cabe señalar es la utilización del metalenguaje. Los pronombres personales son expulsados de su función identificadora para desvirtuar más los imperativos de la novela tradicional:

"YO/TÚ
pronombres personales, moldes
substantivos vacíos!:vuestra escueta realidad es el acto de habla mediante el que os apropiais del lenguaje y lo someteis al dominio engañoso de vuestra subjetividad reductible:[...]". (pág. 146)

  • Técnicas narrativas:

La forma de la narración es variadísima, con continuos cambios: utiliza la narración en prosa en estilo indirecto alternada con la prosa poética, con algunos poemas, con diálogos en estilo directo libre y otros introducidos por el narrador, e incluso con la narración en forma teatral.


EL PUNTO DE VISTA EN LA NOVELA

El punto de vista es el de un narrador omnisciente.

Dada la peculiar coincidencia entre autor-narrador-protagonista, la narración se realiza en 2ª y 3ª persona, pero cuando se utiliza la 2ª persona ésta en realidad corresponde a la 1ª. Esta utilización del "tú" referido a la 1ª persona narrativa está -como el propio autor declara "teóricamente influida por Benveniste, prácticamente por Cernuda" (1)

(1) En ISASI ANGULO, A. Carlos, art. cit. (pág. 72)

En gran parte de la narración en la que el narrador utiliza la 2ª persona, y especialmente en toda la parte 7ª, asistimos a un auténtico monólogo interior del autor-narrador.

Como ya dijimos al principio, esta novela es absolutamente subjetiva. A ello contribuye la confusión autor-narrador-protagonista, el monólogo interior, la fuerte dosis de ideología que se respira en sus páginas, el nulo distanciamiento que el autor-narrador adopta frente a los hechos narrados, llegando incluso a implicarse en ellos como protagonista, y la mencionada adopción de la 2ª persona narrativa.


Me gustaría, en este punto, señalar una cierta similitud entre esta novela y Niebla de Unamuno. En las dos el autor se implica dentro de la novela y dialoga con el personaje (en este caso Vosk). Además, en las dos el personaje trata de convencer al autor de su existencia real, implora su no destrucción y acaba por ser destruido por el autor.


Como conclusión, diremos que esta novela constituye la expresión del absoluto extrañamiento de Goytisolo. Este extrañamiento lo expresa mediante su adhesión a lo heterodoxo y su ataque a todos los valores y tabúes, en especial a los de la cultura española. Su adhesión a lo heterodoxo no es solamente en cuanto a lo ideológico sino que utiliza todos los recursos formales y de creación novelística para demostrárnosla. Se trataría pues, formalmente, de una novela de creación-decreación.



BIBLIOGRAFÍA


GOYTISOLO, Juan, Juan sin tierra, Seix-Barral, Colección Biblioteca Breve, Barcelona, 1985, 4ª ed.


SANZ VILLANUEVA, Santos. Historia de la novela social española (1942-1975). Alhambra, Madrid, 1980, 2 V.


NORA, Eugenio G. La novela española contemporanea. Gredos, Madrid, 1958-1970, 3 V.


ALBORG, Juan Luis. Hora actual de la novela española. Taurus, Barcelona, 1968, 2 V.


MARTÍNEZ CACHERO, José M. La novela española entre 1936 y 1980: historia de una aventura. Castalia, Madrid, 1986. 639 p.


MARTÍNEZ CACHERO, José M. El novelista Juan Goytisolo. PSA, XXXII, 1964 (págs. 125-160)


ISASI ANGULO, A. Carlos. La novelística de Juan Goytisolo. (Entrevista con el autor). PSA, LXXVI, 1975 (págs. 65-87)


SANZ VILLANUEVA, Santos. Lectura de Juan Goytisolo. Anthropos, Barcelona, 1977, 110 p.


BLY, Peter. Reseña de Juan sin tierra. Espiral/Revista, 2, Madrid, Fundamentos, 1977


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martes, 11 de agosto de 2009

CON EL PASO MOJADO

Por una tarde de otoño se perdía, tristísimo como pocos, trashumante -nostálgico- del amor. Las gotas, diminutas, jugaban chispeantes en el aire resistiéndose a mojar el suelo, a merced del viento aliado que las devolvía hacia las nubes revolviéndolas en mil cabriolas que le empapaban el rostro.

De su cara oreada estremecían dos ojos melancólicos, indiferentes a su paso, ahormados, a fuerza de dolor, en su interior; dos ojos que, de nuevo, contemplaban un palo tosco, punzante, enramado, de flores marchitas y frutos agostados, de lo que pudo ser y no fue, de lo que quiso ser y no pudo, sin probanzas siquiera, sin oportunidades generosas.

Ajeno a las miradas furtivas que le asaltaban, recordó el amor divino y el humano. Mas ahora era el humano. Se descubrió sinceramente añorante, fatalmente añorante, estúpidamente añorante, pero añorante al cabo. Trataba de alejarse de un amor obsesivo y sincero, mas sus pasos, obstinados, siempre acababan por pasearle en pos de su olor, embriagador, absorbente. Y, al correr de sus pasos, volvía a recordarla, y caminaba con ella, y lloraba.

Una sonrisa forzada asomó desde una esquina y con una mueca hipócrita le devolvió el saludo. Ni siquiera sabía quién era, y eso le agradó. No le gustaba encontrarse con amigos en sus paseos estériles, pues sólo él entendía de su tristeza, de su corazón pegadizo, de su enamoramiento fácil, de su sentimentalidad extrema. Por ello es que prefería recordar en soledad, ser misántropo a la fuerza y acercarse fugitivo sin más testigos que su propio dolor.

Las gotitas de lluvia calaban secretamente, sin anunciarse. Aspiró desde sus labios profundamente y extrañó el humo caliente picándole la garganta. En vano porfió en volver a encenderlo, pues las hebras capturaban incesantemente chispitas de agua y se burlaban de aquella, fugaz y luminosas, que pugnaba por convertirlas en ceniza. Lo retiró de sus labios y reparó en su humedad. Sus ojos permanecieron fijos en él, mientras su rostro apuntaba e destello de una burla amarga, de desaliento: era inútil insistir en lo que ya estaba apagado. Y pensó en ella, y lloró.

Lanzó el cigarrillo con rabia contra el suelo y en un instante quedó empapado; tan mojado como el beso apasionado de dos novios que, abrazados en la intimidad de su coche, jugaban al te quiero y al ¿me quieres? Y se sorprendió envidioso de amores ajenos, celoso de otros amores.

Un leve clarear despuntó en el cielo, como de amanecida, sin permitirse alejar totalmente el claroscuro de la tarde. Las chispitas de agua eran casi imperceptibles, nada mas intuidas por su suave y frío chispoteo sobre la cara. El rayo de sol, tamizado por las nubes, se adivinaba cercano, pugnaba por precipitarse sobre la ciudad mojada. Al fin, las hojas caídas, brillantes de agua, reverberaron doradas y, al calor, comenzaron a arrugarse.

Pensó que era injusto; que una tarde tan triste no podía ser de luz, ni de brillos, ni de trinos de gorriones. Pensó que era injusto que, también su tarde, intentasen robársela sin apenas haber percibido su olor, sin haber llegado a rodearla fugitivo, sin haber intuido su presencia cercana o, tan siquiera, imaginado el sabor agridulce de un encuentro improbable.

Las aceras fueron poblándose de gente, como hormigas rescatadas de su seco y obligado cobijo al punto de percibir el cese de la lluvia. Abandonaban los techados como hordas lanzadas por una mano misteriosa hacia la confusión. Avanzaban en turbas que revolvían el aire en bocanadas nerviosas de trajines y gritos, arrebatando su soledad a la tarde y apabullándole. Sintió que se le negaba su intimidad, que cientos de ojos le espiaban jocosos burlándose de su absurda marcha hacia lo vano. Creyó adivinar entre la multitud a la pareja con la que poco antes se había sorprendido celoso de su amor; y, contemplándoles, la recordó, y lloró.

Esa ya no era su tarde. Pensó en dar media vuelta y regresar. Deseaba esconderse, escaparse de esa tarde que ya no era la suya, alejarse de tantas miradas que le perturbaban y que le hacían sentirse extraño en su ciudad. Mas en un instante apareció frente a él, dolorosamente erguido ante su mirada, como el guardián infranqueable de un tesoro hallado y al poco perdido. Sabía que ella estaba allí, en algún rincón incierto de ese laberinto de pasillos y aulas; y un hormigueo le recorrió el cuerpo.

Se detuvo bruscamente. Una amalgama de deseos confusos atenazó su mente. Pensó que deseaba verla, pero, al mismo tiempo, temía encontrarla: no sabría qué decirle, o ¿cómo justificar su presencia en aquel insospechado lugar? Seguramente una excusa sobre algún amigo o sobre algún encargo o sobre cualquier excusa sacada al vuelo por su boca; después un adiós sonriente con un hueco "ya nos veremos" y la amarga desazón de otro despido irremediable.

Comenzó a caminar al hilo de su fragancia, hollando seguramente sobre las mismas pisadas que en otro tiempo fuesen compañeras de las suyas. Su mirada se detenía obsesivamente en cada coche aparcado a su alrededor, esperando reconocer una matrícula distinta para él a las demás, como un cazador que busca huellas sabiéndose cercano a su presa.

Se aproximaba tímidamente hacia la entrada principal. Refrenó el paso y cambió de acera. Oteó secretamente desde lo lejos por entre las ventanas empañadas de vaho, y sólo vio el tenue resplandor de unas luces difuminadas en los cristales. No esperaba encontrar otra cosa, pero nadie podía arrebatarle esa ilusión, ese leve hormigueo de sentir, por un momento, la incertidumbre de su presencia e imaginársela tras aquellos esmerilados ventanales.

Acabo por rodear el edificio, sin que nada ni nadie alterase su andar desangelado. Ni una sola muestra tangible de su presencia: ni una voz, ni la matrícula de un coche, ni la silueta familiar en la ventana. Nada. Sin embargo, la sabía cercana y esto le bastaba. Se había acostumbrado a pasear su tristeza desnuda por entre fragor cotidiano de calles sin rumbo, buscando una presencia que se le hacía esquiva, persuadido de que tan sólo se encontraría consigo mismo o, tal vez, con sus recuerdos. Por ello es que, ahora, sabiéndola cercana, capturaba por unos instantes los halos de su presencia y eso le bastaba. Y, al saberla tan próxima, la sentía, y lloraba.

Las nubes tornaban a empalidecer al sol, hurtándole sus colores a un ocaso apenas iniciado y disolviendo el cielo en un frío y monótono gris azulado. Se respiraba un aire húmedo que rápidamente impregnaba el ambiente de olores recordados: de frescura de hierba, de tierra removida, de brisa suave cuajada de campos.

Mientras se alejaba pensó que esa noche también soñaría con ella, que sería feliz a su lado, que la besaría, que la apretaría entre sus brazos con tanta fuerza como la quiso un día. De pronto, sintió vergüenza y pudor. Se avergonzó de haberla espiado, de haber acechado su presencia como un ladrón. Se le vino a la boca un sabor amargo de arrepentimiento y zozobra. Se imaginó como un profanador que mancilla la quietud de un recinto sagrado. Y lloró.

Las luces comenzaban a encenderse, arrebatando a la ciudad en una titilación prematura. Apremió el paso. Las fulgurantes farolas jugaban con su sombra, alargándola y reduciéndola, en una serie agitada de alternancias constantes. Sus ojos volvían a perderse ahondando en su interior, ignorantes de la creciente negrura que los recorría. Sintió un frío chispeo en la cara. Las gotitas de lluvia se alumbraban en la luz de las farolas dejándose caer perezosamente, livianas, como sin peso. Pensó que, al menos, podría fundirse con la noche, con esa noche que por fin era la suya. Levantó la mirada... y el semáforo volvía a iluminarse en rojo.


FIN

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lunes, 10 de agosto de 2009

Juglares y trovadores - Poesía cortesana y poesía popular - Sus influencias



Breve estudio

Por Alfonso Arizcun
(Se permite la reproducción total o parcial de este estudio, siempre que se cite la fuente y el autor del mismo)


Tradicionalmente se ha tendido a separar entre la poesía tradicional (la de los juglares) y la poesía cortesana (la de los trovadores). La de los trovadores estaría considerada como una poesía culta que era recitada en las cortes, frente a la de los juglares, que tendría un carácter más vulgar y era recitada para el divertimento del pueblo llano. Sin embargo, esta separación no es tan estricta como se ha mantenido tradicionalmente. Es cierto que existen diferencias entre la poesía de los trovadores y la de los juglares, pero entre ellos ha existido siempre una estrecha relación.

Quizá, la tradicional separación estribe en que se ha considerado al juglar siempre como a un mendigo, como a un hombre pobre en todos los casos. Se ha considerado la mendicidad como esencia de la juglaría; y eso no es exacto.

Menéndez Pelayo (Antología, XI, págs. 33-34) dice que "la juglaría era el modo de mendicidad más alegre y socorrida, y en ella se refugiaban lo mismo infelices lisiados que truhanes y chocarreros, estudiantes noctámbulos, clérigos vagabundos y tabernarios, [...] y en general todos los desheredados de la naturaleza y la fortuna que poseían una aptitud artística". Vemos en esta definición la concepción de la juglaría como medio de subsistencia de mendigos.

Sin embargo, frente a esta concepción, cabe otra distinta. Así, Fray Liciniano Sáez, después de citar definiciones dadas por la Academia y por el padre Berganza, concluye: "Lo que yo tengo por cierto es que la voz juglar no sólo corresponde a truhán bufón, cantor de coplas por las calles y comediantes, sino que también comprende a los poetas, a los que cantaban en las iglesias y palacios de los reyes y de otros grandes señores, a los compositores de danzas, juegos y toda clase de diversiones y alegrías, a los organistas, tamborileros, trompeteros y demás tañedores de instrumentos; en una palabra, a todos los que causaban alegría".

Vemos que, con esta última definición, ya se hace mención del juglar como a una persona que recita en iglesias y cortes. Ya no es sólo un poeta para el pueblo llano. Y es que existen muchos y variados testimonios de esta función de los juglares en las cortes y con señores cortesanos:

  • En las Cantigas de Santa María podemos leer: "d'un jograr que ben cantava - e apost' e sen vergoña, - e andando pelas cortes - fazendo ben sa besoña;"

  • En el Libro de Alexandre se dice: "Un yoglar de grant guisa, sabía bien sus mester, - ombre bien razonado que sabía bien leer, - si viola taniendo, vino al rey veer"

  • También son abundantes los testimonios de pagos en las cortes a juglares por sus servicios. Por ejemplo, unos recibos que se encuentran en la Cámara de Comptos (Navarra, España), referentes a unos pagos en Olite (Navarra): "Loppe de Valencia, Rodrigo de Sivillia et a Martín Mar, juglares de nuestro [...] sobrino el Infante de Castilla don Fernando [...] VI escudos".

Quizá ha contribuido a la tradicional concepción de juglar referido exclusivamente a los cantores populares el hecho de la evolución que los vocablos juglar y juglaría han experimentado a lo largo de la historia. La palabra juglaría significó en un primer momento el oficio o mester propio del juglar, la diversión o espectáculo que proporciona el juglar. Así, leemos en el Calila: "Los filósofos [...] siempre puñaron [...] de buscar el saber [...] e amabando más que todas las otras cosas de que los homes se trabajan, et placíales más de aquello que de ninguna juglaría nin de otro placer". Pero más tarde tomará un significado más bajo de burla o chanza. Así, en el Libro de Buen Amor se lee: "Por vos dar solaz a todos fablévos en juglaría".

En la Simplificatio de Giraldo Riquier a Alfonso X, en 1274, ya se observa el cambio de concepción que se había experimentado respecto a la palabra juglar, y se queja Riquier de haber englobado allí a todo tipo de personas, cambiando su significado originario por otro más amplio en el que tienen cabida todas las personas, de variados tipos, que divierten a un público. En esa Simplificatio al rey de castela per le nom dels juglars Riquier lamenta que se llame juglar al que hace juegos con monos o con títeres, o al que con poco saber toca un instrumento cantando por plazas y calles ante gentes bajas y que corre enseguida a la taberna a gastar lo poco que gana, sin que ose nunca presentarse ante una corte noble. Sigue argumentando Riquier que la juglaría no es eso, pues fue inventada por hombres doctos y entendidos para poner a los buenos en camino de alegría y de honor. Luego sigue diciendo que ha descendido tanto la juglaría que le ruega al rey que ponga orden en los nombres.

En el año siguiente, 1275, está fechada la Declaratio que·l senher rei n’Anfos de Castela fe, per la suplicatio que Guirautz Riquier fe per lo nom de joglar, l’an MCCLXXVV, versificada por el mismo Riquier, y se supone que inspirada en alguna conversación con Alfonso X. Comienza la respuesta del rey con una disposición etimológica sobre los nombres latinos, y luego dice que el nombre de juglar se da en la Provenza a muchas clases de personas, pero que en España no sucede eso, pues hay nombres diversos para cada clase: a los que tañen instrumentos se les llama juglares; a los que imitan les llaman remedadores; a los que van por plazas y calles, con su arte vil, ganando deshonrosamente el dinero, se les llama por desprecio cazurros. Sigue diciendo que todos estos nombres usados en España se confunden en Provenza bajo el mismo y único nombre de juglar. El rey declara que a todos aquellos que viven vilmente y no pueden ni deben presentarse en una corte dignamente, no se les debe llamar juglares. Y más adelante hace una distinción entre juglares y trovadores. Los trovadores añadirían a su destreza y arte, propia en muchos casos también de los juglares, una condición superior moral sirviendo de instrumentos ejemplarizantes en la corte.

Más bien, habría que considerar al juglar como a una persona al servicio del trovador. El juglar es más antiguo que el trovador. Desde el siglo XI surge una nueva denominación para designar al poeta más culto y no ejecutante: se le llamó trovador en el sur de Francia. El prestigio que esta nueva poesía culta alcanzó en Europa hizo que la voz "trovador" se introdujese pronto en otros idiomas; ofrecía además la ventaja de ser una palabra con significado más concreto que la vaga denominación de juglar, ya que aludía expresamente al acto de invención o creación artística - trobar : hallar.

El juglar, aunque muchas veces fuese poeta, se ganaba la vida con el canto de versos ajenos, y fue siempre un tipo menos noble que el trovador y supeditado a éste.

El trovador, aunque a veces cantase en público, no lo hacía por oficio y, aunque muchas veces fuese pobre, era el poeta de las clases más altas.

Históricamente, el trovador nace por imitación del juglar, pero socialmente por lo general era superior al juglar, y también intelectualmente. A veces las fronteras entre los dos tipos quedan un tanto difusas. Como argumenta Menéndez Pidal, "un juglar como el gascón Macabrú se elevaba por su mérito a la dignidad de los principales trovadores, y algún trovador, aún noble como Arnaldo Daniel o Guillén Ademar, no pudiendo mantener caballería, se hacían juglares para ganar que comer"

Comentaba anteriormente que existen unas claras influencias y dependencias del juglar y el trovador, y que el juglar también ejercitaba su arte en las cortes, no sólo en las calles. El juglar, en las cortes, era el que tocando un instrumento canta los versos del trovador; o el que con su música acompaña a éste en el canto. Así, los trovadores viajarán por las cortes llevando consigo a juglares para que les ayuden en su recitación. Existen bastantes testimonios al respecto. Por ejemplo, sobre Pedro Cardenal, en su biografía se dice: "et anava per cortz [...] ab si so joglar que cantava sos sirventés"

Otras veces, el juglar viajaba solo, por su cuenta o por encargo de un trovador. Incluso, en algunas ocasiones, el trovador permite que sus estrofas se alternen con las de un juglar, reconociendo así su calidad de poeta.

Por otro lado, los juglares eran muchas veces autores de las composiciones que cantaban; y fueron ellos los que primero poetizaron en lengua vulgar.

La palabra juglar tomó en una de sus acepciones la de "poeta en lengua romance", sentido que es usual entre los escritores castellanos de la primera mitad del siglo XVIII. Así, Berceo se llama en reiteradas ocasiones juglar de Santo Domingo de Silos, y un poeta docto como el autor del Libro de Alexandre se olvida a veces de su desprecio por los juglares y se le escapa llamarse a sí mismo juglar.

Por tanto, se podría concluir que no existe tan radical separación entre juglares y trovadores, y, por consiguiente, tampoco entre poesía cortesana y poesía popular. El juglar, además de ser un poeta popular, en el sentido de poeta del pueblo, también ejercitaba su arte en las cortes y en las más altas esferas. Por otro lado, al tomar en muchas ocasiones poemas de trovadores como base para su recitación, estos no los recitaba solamente en las cortes sino también al pueblo llano, con lo que ponía al pueblo en contacto con la poesía cortesana o culta.



BIBLIOGRAFÍA


MENÉNDEZ PIDAL, Ramón, Poesía juglaresca y juglares. Orígenes de las literaturas románicas, Madrid, (Austral), Espasa Calpe, 1991, novena ed.


BALAGUER, Víctor, Historia política y literaria de los trovadores


CUETO, Juan, Mitos, folklore y literatura, Zaragoza, Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Zaragoza, Aragón y Rioja, 1987


MARROU, Henri-Irénée, I trovatori


ALVAR, Carlos, Textos trovadorescos sobre España y Portugal, Madrid, CUPSA, 1978. 330 p.


ALVAR, Carlos, La poesía trovadoresca en España y Portugal, Barcelona, Planeta, 1977


MILA Y FONTANALS, Manuel, De los trovadores en España, Barcelona, Verdaguer, 1889



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