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                Por Alfonso Arizcun

viernes, 5 de junio de 2009

Niebla, de Unamuno

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Breve estudio

Por Alfonso Arizcun
(Se permite la reproducción total o parcial de este estudio, siempre que se cite la fuente y el autor del mismo)


Miguel de Unamuno (1864-1936)

NIEBLA (1907)

AUTOR

Unamuno nace en Bilbao el 29 de septiembre de 1964. Estudió Filosofía y Letras en Madrid, y se doctora en 1884. En 1891 gana la Cátedra de Literatura Griega en la Universidad de Salamanca. En 1901 fue nombrado Rector de dicha Universidad. Es destituido de ella por problemas políticos en 1914. En 1924, por disidencias con la Dictadura de Primo de Ribera, es deportado a la Isla de Fuerteventura. Luego se fue a Francia, donde permaneció hasta 1930. Entonces vuelve a España y en 1931 es elegido Diputado a Cortes Constituyentes. En 1934, a los 70 años, fue jubilado. Muere el 31 de diciembre de 1936 en Salamanca.

El autor dentro de la Generación del 98

Unamuno comparte con los integrantes de la Generación del 98 una serie de preocupaciones y modos de entender el arte y la literatura, que se verán plasmadas en sus obras.

Son constantes sus preocupaciones existenciales, que dejará plasmadas sin ambages. En este aspecto, se pregunta por el sentido de la vida y del hombre. Él mismo de definirá como "hombre de contradicción y de pelea", cada vez más encerrado en su yo.

Se advierte una voluntad antirretórica en sus obras, pero sin olvidar por eso el estilo, que trata de que sea cuidado.

En sus novelas hay novedades superadoras de la manera realista, que logra a través de la instrospección y la distorsión de la realidad.

La inmortalidad del alma será una de las cuestiones que estará presente de un modo total en Niebla. La novela era el género idóneo para la expresión de sus problemas existenciales. Sus personajes serán agonistas, hombres anhelosos de ser(se), que se debaten contra la muerte y la disolución de su personalidad. Augusto, el protagonista de Niebla, dirá: "quiero vivir, quiero ser yo" en una actitud paralela a los gritos que Unamuno lanzaba hacia su Creador.

La duda ante la realidad y la ficción es otra de las constantes de su obra. Así, el título Niebla haría referencia a un estado de confusión y de duda interna en su vida.


LA NOVELA

Unamuno escribió Niebla en 1907, muy ligada a su anterior novela Amor y Pedagogía por su estilo y forma.

Se publica por primera vez en 1914, en Madrid. En 1928 se publicará la segunda edición. La tercera edición es de 1935. Ya después de su muerte fueron numerosas la ediciones.

Es la novela más famosa, elogiada y traducida a numerosos idiomas de todas las novelas de Unamuno.

El propio Unamuno subtituló a Niebla como Nivola. Cuando publica Amor y Pedagogía (1902), esta obra rompía de tal modo con lo usual en el género que algunos críticos negaron que fuese una novela. Fue entonces cuando Unamuno dijo que si no hacía novelas haría nivolas, es decir que no le importaba nada su clasificación dentro de los géneros literarios. Este hecho revela la indiferencia de Unamuno por las clasificaciones estéticas de orden formal, su escaso respeto por los límites entre la novela y cualquier otra clase de creación literaria. Esta opinión queda expuesta en Niebla en el capítulo XVIII, pág. 200.


Argumento

Augusto Pérez, joven huérfano y adinerado, conoce a una joven, Eugenia, de la que se enamora. Eugenia tiene novio y al principio le rechaza. Augusto se debate ente la duda de si ama o no de verdad a Eugenia, lo que le sirve para descubrir, a través de largos monólogos y diálogos, que hasta entonces había vivido de espaldas al amor. Tras largas vicisitudes, Eugenia deja a su antiguo novio y accede a casarse con Augusto, pero poco antes de la boda se descubre que todo ha sido un engaño y que Eugenia se ha marchado con su antiguo novio. Ante este desengaño Augusto se plantea el suicidio, pero antes lo consulta con Unamuno. Los dos mantienen una tensa conversación sobre la realidad de ambos y sobre su dependencia mutua. Unamuno decide hacer morir a Augusto. La novela termina con unas reflexiones del perro de Augusto, Orfeo, después de la muerte de su amo.


Temas en Niebla

El gran tema de toda la novela es la realidad e irrealidad del hombre, muy ligado a otro tema como es la mortalidad o inmortalidad del alma individual.

Ya desde el principio, desde el prólogo, y a través de toda ella se superponen los dos planos: el de la realidad y el de la ficción, y se nos presenta a Unamuno como autor que dialoga con su personaje.

La duda estará constantemente presente. El mismo título connota falta de claridad. A lo largo de la novela Unamuno desarrollará sus dudas y contradicciones sobre temas existenciales.

Se trata de una novela planteada a partir de previos filosóficos, de ideas filosóficas preestablecidas. Unamuno desarrolla en Niebla su planteamiento existencial frente al problema de la mortalidad o inmortalidad, y de la autosuficiencia o no de la existencia individual. Así, Augusto Pérez (mero instrumento a través del cual Unamuno plantea sus dudas existenciales), desde el principio es presentado como una figura que duda, insegura y nebulosa, que se plantea las cuestiones en medio de su propia contradicción. A través de Augusto Pérez, de sus monólogos y diálogos, Unamuno expresa su propio pensamiento. La novela que está escribiendo Víctor es la novela de Unamuno, Niebla. Nos explicará cómo es la novela en el capítulo XVII, pág. 200.


División de la Novela

1ª Parte

Desde el prólogo Unamuno juega con el conflicto entre realidad y ficción. Por un lado, Victor Goti, el prologista, es un ente de ficción y, por tanto, no puede ser real. De este modo se rompe desde el principio la ilusión de verosimilitud. Sin embargo, por otra parte, no es absolutamente irreal, pues en el prólogo se cita al Unamuno histórico, catedrático. Además esa ruptura de verosimilitud sólo es hasta el post-prólogo, puesto que en él Unamuno replica al prologista como si este fuera real.

2ª Parte (Cap. I-VII)

El protagonista, Augusto Pérez, es presentado por un narrador. También se presenta a sí mismo a través de sus monólogos interiores y sus monodiálogos con su perro Orfeo.

Augusto pasa por tres situaciones existenciales:
  • Situación de ensimismamiento radical
Augusto es un ser encerrado en sí mismo, incapaz de comunicarse con las personas que le rodean. Sus monólogos interiores y sus conversaciones carecen de coherencia. Sus reflexiones son desordenadas, incoherentes. Parece que vive en un mundo aparte.
  • Salida parcial del ensimismamiento
A partir del capítulo IV observamos un cambio en Augusto. Encuentra a Orfeo y sus monólogos interiores se hacen monodiálogos con Orfeo. Ahora sus reflexiones y razonamientos serán más coherentes y ordenadas. El encerramiento en sí mismo se convertirá en semi-enceramiento; ya no es tan radical.
  • Salida del ensimismamiento
En los capítulos VI y VII se observa una situación nueva en la que Augusto puede establecer diálogos sin trabas con los demás personajes. Continúa con sus monólogos interiores y comienza a formular ideas complejas en sus monodiálogos con Orfeo. Son ideas y reflexiones acerca de su existencia.

3ª Parte (Cap. VIII-XXX)

Desde la visita de Augusto a casa de Eugenia hasta la huida de Eugenia antes de su boda.

A lo largo de estos capítulos se nos presenta a una gran cantidad de personajes, que comparten con Augusto el desarrollo de la novela.

Augusto trata de descubrir su yo, y por tanto el sentido de la existencia.

Cabe señalar en esta parte el valor simbólico que cobran algunos de los acontecimientos durante el transcurso de la novela; en este sentido, Niebla puede considerarse como una parodia de dos textos clásicos: La Celestina y El Quijote.
  • La Celestina
Calixto y Augusto entran en la casa de la amada debido a un pájaro (un halcón el primero - un canario el segundo). Calixto contrata los servicios de Celestina y Augusto los de la portera de la casa de Eugenia.
  • El Quijote
Teniendo en cuenta que El Quijote es una parodia de los libros de caballerías, Niebla entonces es una parodia de una parodia.

Don Quijote sale de su casa en viajes para tratar de imitar a los caballeros andantes. Augusto sale de su casa tratando de buscar su propia personalidad.
Don Quijote acude en auxilio de las damas siguiendo el Código de Caballería. Augusto ayuda a Eugenia a pagar la hipoteca de su casa para hacer un experimento psicológico (para saber si su enamoramiento es sólo de cabeza o también de corazón).
En la segunda parte del Quijote Don Quijote y Sancho Panza hablan sobre su actuación en la primera parte. En Niebla Augusto se encuentra con Avito Carrascal, protagonista de la novela anterior de Unamuno Amor y Pedagogía, y hace referencia a la historia de esa novela.
Otro elemento de imitación del Quijote es el hecho de intercalar historias paralelas a la misma historia central: Victor, Elena y su hijo, D. Antonio, Antolín S. Paparrigópulos, etc. Además, en el mismo texto de Niebla se hace referencia a esta parodia del Quijote cuando Víctor le dice a Augusto que está escribiendo una novela en la que meterá las historias de cualquier manera "como Cervantes metió en su Quijote aquellas novelas que en él figuran".
También, al igual que en El Quijote, Unamuno emplea el recurso de la intervención directa del narrador dentro de la obra. Cap. XXV, pag. 252.

4ª Parte (Cap. XXXI-XXXIII)

El capítulo XXXI corresponde al diálogo que mantiene la figura protagonista, Augusto, con Unamuno. Ahora se observa un cambio en la voz narrativa: hasta este capítulo el narrador hablaba en tercera persona, ahora hablará en primera persona, identificándose el narrador con el autor de Niebla.

En este capítulo Unamuno trata de modificar el esquema y la concepción tradicional de narración y de novela. Frente a la teoría tradicional de novela como imitación de la realidad con pretensiones de verosimilitud, Unamuno propone otro modelo. En la novela tradicional las relaciones entre el autor, los personajes y el lector están claramente establecidas, sin posibilidad de confusión o cambio. El autor es el creador-productor; los personajes son parte del producto con las limitaciones puestas por el autor; el lector es el consumidor pasivo del producto. Unamuno niega con su novela la validez de estas suposiciones tradicionales. Para Unamuno el autor produce el texto inicialmente, pero esta producción es parcial, inacabada. La producción no quedará completa y acabada hasta que el lector lea la obra y la actualice. Así pues, hay una primera producción del autor y una segunda producción, definitiva y completa, del lector.

Para romper la división tradicional entre autor, obra y lector, lo que hace Unamuno es:

  1. En primer lugar, confundir la dimensión del autor con la del personaje. Es decir, mezcla el plano de la realidad del Unamuno histórico con el plano de la ficción de Augusto Pérez.
  2. En segundo lugar, confunde la dimensión del personaje con la del lector. Augusto Pérez es una figura de la historia narrada, es un ente de ficción, pero a la vez, en la conversación que mantiene con Unamuno, se declara como lector de sus obras.
Así, se puede ver que la confusión de los dos planos (real e irreal) elimina la ilusión de verosimilitud. Aquí Unamuno se desdobla:

  • Augusto se rebela contra la muerte que Unamuno, su creador, le impone. Pero es Unamuno mismo, en su "doble" (Augusto), quien increpa a Dios y al destino; es él quien quiere vivir. La culminación de la contingencia se ve en el desenlace: Augusto muere "porque sí", porque Unamuno quiere, sin que exista una razón para ello. Igualmente, el hombre muere "porque Dios quiere", y Unamuno se rebela contra esta contingencia.

5ª Parte (Oración fúnebre a modo de epílogo)

Se presenta al perro Orfeo como al más humano de todas las figuras de la novela, como al más coherente en sus reflexiones. Es una clara personificación de un perro, pero no a la manera tradicional en la cual no hay voluntad de verosimilitud, sino que aquí se pretende aportar verosimilitud a las afirmaciones de Orfeo a través de un largo monólogo razonado y filosófico; y presentándolo dotado de sentimientos de dolor al modo humano.

El nombre de Orfeo, que hasta ahora no era más que un nombre cualquiera, se revela aquí con contenido simbólico, relacionándolo con el mito griego. Orfeo inicia la búsqueda del alma de su amo, al igual que el Orfeo mitológico desciende a los infiernos en busca de su esposa Eurídice.

La función que esta parte tiene en la novela es la de hacernos ver que el lector tiene poder de re-crear. Cada vez que el lector lea la novela estará volviendo a otorgar realidad a Augusto Pérez a través de su lectura.


Tiempo y espacio

Todo el mundo en el que Augusto Pérez se desenvuelve es presentado a la vez por Augusto y por el narrador. Por tanto, se pueden distinguir dos corrientes de tiempo y espacio a lo largo de la novela:

  1. Las dimensiones de Augusto son casi exclusivamente personales; su tiempo es siempre el momento presente. Hay un espacio que actúa de soporte necesario para que Augusto se desarrolle, pero este espacio no es presentado directamente por Augusto.
  2. Como contraste, el narrador narra sobre algo pasado que le separa de su narración. También hace referencia a un espacio a través del cual Augusto se desenvuelve. Por los lugares que describe podemos saber que Augusto quizá vive en una capital de provincia española. Además, el narrador también nos cita Salamanca como uno de los lugares en el que Augusto se mueve.

Estas dos corrientes de tiempo y espacio se mantienen separadas hasta el capítulo XXXI en el que se produce la entrevista de Augusto con Unamuno. Es entonces cuando las dos corrientes se unifican en un sólo espacio (el despacho-librería de Unamuno en Salamanca) y en un sólo tiempo (el presente).


El lenguaje en la novela

La novela está distribuida en monólogos interiores (20%), diálogos (60%) y narración (20%).

Unamuno emplea abundantes
  • Neologismos: nivola, confusionista, topofobia, filotopía.
  • Citas de mitos, filósofos y lugares griegos: Cerbera, Sócrates, Jenofonte, pindárica, águila de Patmos, lechuza de Minerva, Olimpo.
  • Palabras escritas a la manera de Unamuno: acojida, recojer (con j en vez de con g)



Bibliografía


UNAMUNO, Miguel de, Niebla, Madrid: Cátedra, 1994


UNAMUNO, Miguel De : Del Sentimiento Trágico De La Vida


UNAMUNO, Miguel De : La agonía del cristianismo


SALINAS, Pedro, Literatura española del Siglo XX


NORA, Eugenio G. de, La novela española contemporánea (1939-1967), Madrid, Gredos, 1962, 3 vols. 3ª ed. 1982.


UNAMUNO, Miguel De : Una entrevista con Augusto Pérez


UNAMUNO, Miguel De :Pirandello y yo


UNAMUNO, Miguel De :Historia de Niebla


MAEZTU, María de, Antología - Siglo XX. Prosistas españoles. Semblanzas y comentarios, Madrid: Espasa-Calpe, 1969


FERNÁNDEZ GONZÁLEZ, Angel Raimundo, Unamuno en su espejo, Valencia : Bello, 1976


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3 comentarios:

villanueva dijo...

buen escrito... aclaración: el perro de Augusto no se llama Morfeo, su nombre es ORFEO.

villanueva dijo...

porque en alprincipio aparece MOrfeo, esto puede confundir a los lectores. Gracias!

romano dijo...

Hola villanueva. Ciertamente. Corregida la errata. Gracias y un saludo.