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Papelillos a la mar         Papelillos a la mar

                Por Alfonso Arizcun

martes, 18 de agosto de 2009

La gangrena, de Mercedes Salisachs



Por Alfonso Arizcun
(Se permite la reproducción total o parcial de este estudio, siempre que se cite la fuente y el autor del mismo)


Mercedes Salisachs (1916)

LA GANGRENA (1975)

AUTORA

Mercedes Salisachs nace en Barcelona en 1916 y vive allí durante la Guerra Civil. Su vivencia de la guerra se verá reflejada en La gangrena, donde nos describe el ambiente de preguerra, guerra y posguerra de su ciudad natal.


LA NOVELA DENTRO DE LA PRODUCCIÓN DE LA AUTORA
  • Situación:
Salisachs comienza su producción novelística en 1952 con su obra Primera mañana, Última mañana. Más tarde escribe Más allá de los raíles y Una mujer llega del pueblo, con la que consigue el Premio Ciudad de Barcelona en 1956. En 1973 publica Adagio confidencial y en 1975 La gangrena. Con está última novela obtuvo el Premio Planeta de aquel año.


LA NOVELA DENTRO DE LA ÉPOCA

Esta novela quedaría englobada dentro de la llamada Última novela. Se trataría de una forma de novelar en la que se vuelve al realismo tradicional, renovada a través de diferentes técnicas.

En esta novela el argumento vuelve a tener importancia y se desarrolla a través de una acción lineal estructurada en capítulos. La historia que se cuenta es la biografía de un narrador omnisciente, con grandes dosis de historia política española.

El lenguaje no será el protagonista de la obra sino un mero instrumento para la narración, volviendo así a la fabulación, la invención y la imaginación.


LA NOVELA

LOS TEMAS

El tema de la novela es la narración de la vida del protagonista, Carlos Hondero, desde su niñez hasta los años 60. Será una vida trágica, llena de conflictos personales. En su protagonista se refleja un fatalismo intuido desde su niñez. y que, a través de toda la narración, se verá corroborado por los hechos. Como digo, desde el principio intuye su final trágico:

"NO VOY A DEFENDERME: soy culpable. He arrastrado mi culpa desde la infancia." (pág. 7)

"Todo viene a se como un río que arrastra al hombre hasta su estallido final."
"Ahora tengo la impresión de que a lo largo de toda mi vida nada ha sido importante salvo el miedo, y es que, en el fondo, el miedo es lo único que perdura en mí." (pág. 74)

Por otro lado, a través de la biografía del protagonista, asistimos a la narración de unos cincuenta años de la vida española en un periodo decisivo para su historia: desde la Dictadura de Primo de Rivera hasta finales de los años 60. Esta narración se centrará fundamentalmente en la vida barcelonesa durante todas esas décadas, pero con continuas referencias a la situación general del país y a la aristocracia.


LA ESTRUCTURA

Formalmente, la novela está estructurada en nueve capítulos con un título cada uno y una misma extensión. Los títulos son nombres de las mujeres que a lo largo de la obra influirán en la vida del protagonista.

La novela comienza con una leyenda, en la que se nos explica el motivo del título de la novela: la vida de los personajes será como una gangrena que les roerá por dentro.

Argumentalmente, aunque es una novela lineal, se observa una cierta estructura circular: al final de la obra se repite la misma situación experimentada por el protagonista en los primeros capítulos, cuando es presentado en el banco por el Doctor Tramacho. Esta repetición es intencionada por parte de la autora. En ella sólo cambia la identidad de los protagonistas, pero es una situación absolutamente paralela a la primera, hasta el punto de ser sustituido el personaje del Doctor Tramacho por el de su hijo y de repetirse las mismas actitudes y palabras. Además, esta búsqueda intencionada del paralelismo entre las dos situaciones se verá reforzada por el recuerdo expreso que, en la segunda situación, el protagonista, Carlos Hondero, efectúa de las palabras y acciones que él vivió en la primera situación.

La función que cumple esta estructura circular es la de presentarnos un relato abierto. Partiendo del final del relato podemos presuponer que la vida de Carlos Hondero se verá repetida nuevamente, encarnada ahora en Pablo Gómez Bidasoa.

Otra de las circunstancias que nos hace pensar en la estructura circular de esta novela es el hecho de que el primer amor de Carlos -Lolita- sea precisamente el último, y quizá también el único verdadero. Después de toda una serie de experiencias amorosas, al final vuelve a su primer amor.


EL TIEMPO

Partiendo de la evocación que el protagonista hace de su vida desde la cárcel, asistimos a la narración de un tiempo lineal. Esta linealidad es doble. Por un lado hay una linealidad situada en el presente, cuando nos narra el principio de cada capítulo su estancia en la cárcel y las visitas que allí recibe. Esta narración del presente deja paso a la evocación del pasado.

Estos dos planos temporales acaban uniéndose en el último capítulo y, así, el final del tiempo evocado se funde con la narración del presente.

En cuanto a la ubicación temporal, el tiempo desde el que evoca su vida es en torno a Junio de 1969 y el tiempo evocado comienza en su niñez y acaba en Junio de 1969.

Respecto a la duración temporal, la narración desde el presente tan sólo abarca unos pocos días, mientras que la del tiempo evocado engloba unos 50 años. A través de la narración asistimos a acontecimientos de la historia de España: la Dictadura de Primo de Rivera, el exilio de Alfonso XIII, el establecimiento de la República, la Guerra Civil, etc.; y también a acontecimientos internacionales como el crack de la bolsa de Nueva York.

Cabe citar también una técnica que la autora utiliza con bastante frecuencia, como es la de adelantar información a través del narrador. Inserta en la evocación, el narrador nos va adelantando una información, solamente esbozada o citada, de acontecimientos que luego sucederán y que será narrados ampliamente.
  • Ritmo narrativo:
El ritmo narrativo es rápido, ya que la narración se centra fundamentalmente en el tiempo evocado y este, como hemos dicho, engloba en sí una cantidad notable de años. Por otro lado, la gran variedad de situaciones y personajes contribuye decisivamente a lograr la agilidad del relato.


EL ESPACIO

El espacio del tiempo vivido está situado en la celda de la cárcel desde donde se evoca. Solamente en el capítulo final, cuando se juntan los dos planos temporales -el vivido y el evocado- cambia el espacio, pues en ese momento el narrador ya ha salido de la cárcel.

El espacio del tiempo evocado es principalmente Cataluña. Algunos pasajes de la narración se desarrollan en otros lugares como San Sebastián, Madrid o las trincheras, pero son muy pocos.

Dentro del espacio catalán se puede destacar la casa de Can Pou, y fundamentalmente Barcelona. En Barcelona se nos presentan espacios abiertos y cerrados: el paisaje urbano, con su ambiente en Las Ramblas, la Plaza de Cataluña o Monjuit; la casa de Carlos Hondero, la de Los Moraldo, la de Angelina, el banco, etc.


LOS PERSONAJES

Aparecen muchísimos personajes a lo largo de la novela,pero destacaré algunos.

El protagonista-narrador es Carlos Hondero. Es un personaje que, como he dicho, presiente su trágico final. Es ambicioso y constante en su lucha por ascender social y económicamente. Pero a la vez es inconstante e irreflexivo en sus sentimientos, y tremendamente cambiante y contradictorio. Muestra ternura y cariño por algunas de las personas que le rodean, pero en la mayoría de los casos acaba por odiarlas e incluso provocar su muerte. Él mismo se da cuenta de su contradicción:

"Hacía pocos días había escrito yo una frase que me parecía lapidaria: cuanto más se quiere a una amante, más se expone uno a odiarla" (pág. 84)

Quizá por las únicas personas que muestra respeto y aprecio sea por el padre Celestino, por Lolita y por su hija Carlota. Son las tres únicas personas de las que no se sirve de forma interesada y, en el caso de las dos últimas, por las que es capaz de sufrir humillaciones. Quizá sea porque ve en ellas las seguridad de convicciones que a él le falta.

Lolita es un personaje que arrastra el lastre del ambiente en que ha sido educada y, por ello, se debate entre la duda de seguir sus sentimientos o aceptar las conveniencias sociales de su clase. Al final triunfa lo segundo, y esa aceptación la lleva a un estado de tristeza que es capaz de asumir con resignación y, sobre todo al final de la novela, con firmeza y valentía.

El padre Celestino es quizá el personaje más sólido en sus convicciones. Siente por Carlos Hondero un cariño especial, y tratará de ayudarle y comprenderle, estando a su lado en los momentos difíciles.

Carlota, en un primer momento, es un personaje ajeno a la realidad que le rodea; se mueve en un mundo de ensoñaciones. Cuando es consciente de la realidad, tras un primer momento de confusión, sabe afrontarla con fortaleza y comprensión hacia su padre. Al mismo tiempo, es el único asidero que a Carlos le queda después de todos los fracasos amorosos, y por eso lucha para no perderla.

La madre de Carlos y el doctor Tramacho son dos personajes que experimentan una evolución en sus ideas políticas y religiosas, buscando siempre la estabilidad u la tranquilidad.

Paco Moraldo es un ser insustancial, interesado, sin dignidad personal, que no duda en aprovecharse de cualquier persona para subsistir lo mejor posible. Es un personaje incapaz de conseguir algo por sí mismo, que tiene que vivir a costa de los demás.

El grupo de Los Moraldo, los aristócratas y, luego, los nuevos ricos representa a personajes huecos, esclavos de las conveniencias sociales más vanas. Son altivos y ridículos, moviéndose siempre en el mundo de las apariencias y de las modas. No tienen ninguna vida interior y cambian de opinión con los acontecimientos políticos, ya sea por necesidad o por esnobismo.

En general, los personajes de la novela son muy cambiantes en sus actitudes y sus convicciones. Frente a estos, cabría destacar a Jaume Palafell (catalanista, separatista y republicano) que es consecuente con sus ideas hasta la muerte.


EL LENGUAJE

Como ya dijimos al principio, en esta novela el lenguaje es mero instrumento al servicio del argumento. La autora no trata de lograr un preciosismo expresivo sino de contar una historia sin más. Por ello, utiliza un lenguaje correcto, sin más descripciones que las necesarias.

A veces introduce expresiones en francés puestas en boca de los aristócratas, que no hacen más que reflejar el deseo esnobista de los mismos. La misma función tiene el repetitivo "Manuel Bruton (si se pronuncia Briuton mejor)". (pág. 310 y ss.)

En cuanto a los tiempos verbales utilizados, abundan los tiempos de presente en las conversaciones y los de pasado -sobre todo el pretérito indefinido- en el tiempo evocado, narrado en primera persona.
  • Técnicas narrativas:
Formalmente, la narración es en estilo indirecto, con diálogos en estilo directo libre y otros introducidos por verbos 'dicendi'.


EL PUNTO DE VISTA EN LA NOVELA

La narración se realiza en 1ª persona, pues el narrador es a la vez el protagonista. Este narrador es omnisciente.

Todo esto contribuye a que la narración sea subjetiva.



BIBLIOGRAFÍA


SALISACHS, Mercedes, La gangrena, Planeta, Barcelona, 1975, 1ª ed.


SANZ VILLANUEVA, Santos. Historia de la novela social española (1942-1975). Alhambra, Madrid, 1980, 2 V.


NORA, Eugenio G. La novela española contemporanea. Gredos, Madrid, 1958-1970, 3 V.


ALBORG, Juan Luis. Hora actual de la novela española. Taurus, Barcelona, 1968, 2 V.


MARTÍNEZ CACHERO, José M. La novela española entre 1936 y 1980: historia de una aventura. Castalia, Madrid, 1986. 639 p.


RCEHisp., VIII, 1983 (págs. 154-155)


SOBEJANO, Gonzalo, Novela española de nuestro tiempo. Prensa Española, Madrid, 1970


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miércoles, 12 de agosto de 2009

Juan sin tierra, de Juan Goytisolo

Por Alfonso Arizcun

(Se permite la reproducción total o parcial de este estudio, siempre que se cite la fuente y el autor del mismo)


NOTA: las posibles faltas ortográficas y gramaticales, ya sea de puntuación o, por ejemplo, la ausencia de ciertas tildes, en las citas del texto de Juan sin tierra se han mantenido tal y como Goytisolo las refleja (intencionadamente) en el texto original.


Juan Goytisolo (1931)

JUAN SIN TIERRA (1975)

AUTOR

Existen una serie de circunstancias en la vida de Juan Goytisolo que influirán en su forma de novelar.
Nace en Barcelona en 1931, en el seno de una familia burguesa. Vive la Guerra Civil Española siendo muy niño. Se educó en los jesuitas, y pierde la fe católica a los 16 años.
Se exilia voluntariamente en París en 1956, lo que le llevó a un profundo desarraigo con la cultura española.

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martes, 11 de agosto de 2009

CON EL PASO MOJADO

Por una tarde de otoño se perdía, tristísimo como pocos, trashumante -nostálgico- del amor. Las gotas, diminutas, jugaban chispeantes en el aire resistiéndose a mojar el suelo, a merced del viento aliado que las devolvía hacia las nubes revolviéndolas en mil cabriolas que le empapaban el rostro.

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lunes, 10 de agosto de 2009

Juglares y trovadores - Poesía cortesana y poesía popular - Sus influencias



Breve estudio

Por Alfonso Arizcun
(Se permite la reproducción total o parcial de este estudio, siempre que se cite la fuente y el autor del mismo)


Tradicionalmente se ha tendido a separar entre la poesía tradicional (la de los juglares) y la poesía cortesana (la de los trovadores). La de los trovadores estaría considerada como una poesía culta que era recitada en las cortes, frente a la de los juglares, que tendría un carácter más vulgar y era recitada para el divertimento del pueblo llano. Sin embargo, esta separación no es tan estricta como se ha mantenido tradicionalmente. Es cierto que existen diferencias entre la poesía de los trovadores y la de los juglares, pero entre ellos ha existido siempre una estrecha relación.

Quizá, la tradicional separación estribe en que se ha considerado al juglar siempre como a un mendigo, como a un hombre pobre en todos los casos. Se ha considerado la mendicidad como esencia de la juglaría; y eso no es exacto.

Menéndez Pelayo (Antología, XI, págs. 33-34) dice que "la juglaría era el modo de mendicidad más alegre y socorrida, y en ella se refugiaban lo mismo infelices lisiados que truhanes y chocarreros, estudiantes noctámbulos, clérigos vagabundos y tabernarios, [...] y en general todos los desheredados de la naturaleza y la fortuna que poseían una aptitud artística". Vemos en esta definición la concepción de la juglaría como medio de subsistencia de mendigos.

Sin embargo, frente a esta concepción, cabe otra distinta. Así, Fray Liciniano Sáez, después de citar definiciones dadas por la Academia y por el padre Berganza, concluye: "Lo que yo tengo por cierto es que la voz juglar no sólo corresponde a truhán bufón, cantor de coplas por las calles y comediantes, sino que también comprende a los poetas, a los que cantaban en las iglesias y palacios de los reyes y de otros grandes señores, a los compositores de danzas, juegos y toda clase de diversiones y alegrías, a los organistas, tamborileros, trompeteros y demás tañedores de instrumentos; en una palabra, a todos los que causaban alegría".

Vemos que, con esta última definición, ya se hace mención del juglar como a una persona que recita en iglesias y cortes. Ya no es sólo un poeta para el pueblo llano. Y es que existen muchos y variados testimonios de esta función de los juglares en las cortes y con señores cortesanos:

  • En las Cantigas de Santa María podemos leer: "d'un jograr que ben cantava - e apost' e sen vergoña, - e andando pelas cortes - fazendo ben sa besoña;"

  • En el Libro de Alexandre se dice: "Un yoglar de grant guisa, sabía bien sus mester, - ombre bien razonado que sabía bien leer, - si viola taniendo, vino al rey veer"

  • También son abundantes los testimonios de pagos en las cortes a juglares por sus servicios. Por ejemplo, unos recibos que se encuentran en la Cámara de Comptos (Navarra, España), referentes a unos pagos en Olite (Navarra): "Loppe de Valencia, Rodrigo de Sivillia et a Martín Mar, juglares de nuestro [...] sobrino el Infante de Castilla don Fernando [...] VI escudos".

Quizá ha contribuido a la tradicional concepción de juglar referido exclusivamente a los cantores populares el hecho de la evolución que los vocablos juglar y juglaría han experimentado a lo largo de la historia. La palabra juglaría significó en un primer momento el oficio o mester propio del juglar, la diversión o espectáculo que proporciona el juglar. Así, leemos en el Calila: "Los filósofos [...] siempre puñaron [...] de buscar el saber [...] e amabando más que todas las otras cosas de que los homes se trabajan, et placíales más de aquello que de ninguna juglaría nin de otro placer". Pero más tarde tomará un significado más bajo de burla o chanza. Así, en el Libro de Buen Amor se lee: "Por vos dar solaz a todos fablévos en juglaría".

En la Simplificatio de Giraldo Riquier a Alfonso X, en 1274, ya se observa el cambio de concepción que se había experimentado respecto a la palabra juglar, y se queja Riquier de haber englobado allí a todo tipo de personas, cambiando su significado originario por otro más amplio en el que tienen cabida todas las personas, de variados tipos, que divierten a un público. En esa Simplificatio al rey de castela per le nom dels juglars Riquier lamenta que se llame juglar al que hace juegos con monos o con títeres, o al que con poco saber toca un instrumento cantando por plazas y calles ante gentes bajas y que corre enseguida a la taberna a gastar lo poco que gana, sin que ose nunca presentarse ante una corte noble. Sigue argumentando Riquier que la juglaría no es eso, pues fue inventada por hombres doctos y entendidos para poner a los buenos en camino de alegría y de honor. Luego sigue diciendo que ha descendido tanto la juglaría que le ruega al rey que ponga orden en los nombres.

En el año siguiente, 1275, está fechada la Declaratio que·l senher rei n’Anfos de Castela fe, per la suplicatio que Guirautz Riquier fe per lo nom de joglar, l’an MCCLXXVV, versificada por el mismo Riquier, y se supone que inspirada en alguna conversación con Alfonso X. Comienza la respuesta del rey con una disposición etimológica sobre los nombres latinos, y luego dice que el nombre de juglar se da en la Provenza a muchas clases de personas, pero que en España no sucede eso, pues hay nombres diversos para cada clase: a los que tañen instrumentos se les llama juglares; a los que imitan les llaman remedadores; a los que van por plazas y calles, con su arte vil, ganando deshonrosamente el dinero, se les llama por desprecio cazurros. Sigue diciendo que todos estos nombres usados en España se confunden en Provenza bajo el mismo y único nombre de juglar. El rey declara que a todos aquellos que viven vilmente y no pueden ni deben presentarse en una corte dignamente, no se les debe llamar juglares. Y más adelante hace una distinción entre juglares y trovadores. Los trovadores añadirían a su destreza y arte, propia en muchos casos también de los juglares, una condición superior moral sirviendo de instrumentos ejemplarizantes en la corte.

Más bien, habría que considerar al juglar como a una persona al servicio del trovador. El juglar es más antiguo que el trovador. Desde el siglo XI surge una nueva denominación para designar al poeta más culto y no ejecutante: se le llamó trovador en el sur de Francia. El prestigio que esta nueva poesía culta alcanzó en Europa hizo que la voz "trovador" se introdujese pronto en otros idiomas; ofrecía además la ventaja de ser una palabra con significado más concreto que la vaga denominación de juglar, ya que aludía expresamente al acto de invención o creación artística - trobar : hallar.

El juglar, aunque muchas veces fuese poeta, se ganaba la vida con el canto de versos ajenos, y fue siempre un tipo menos noble que el trovador y supeditado a éste.

El trovador, aunque a veces cantase en público, no lo hacía por oficio y, aunque muchas veces fuese pobre, era el poeta de las clases más altas.

Históricamente, el trovador nace por imitación del juglar, pero socialmente por lo general era superior al juglar, y también intelectualmente. A veces las fronteras entre los dos tipos quedan un tanto difusas. Como argumenta Menéndez Pidal, "un juglar como el gascón Macabrú se elevaba por su mérito a la dignidad de los principales trovadores, y algún trovador, aún noble como Arnaldo Daniel o Guillén Ademar, no pudiendo mantener caballería, se hacían juglares para ganar que comer"

Comentaba anteriormente que existen unas claras influencias y dependencias del juglar y el trovador, y que el juglar también ejercitaba su arte en las cortes, no sólo en las calles. El juglar, en las cortes, era el que tocando un instrumento canta los versos del trovador; o el que con su música acompaña a éste en el canto. Así, los trovadores viajarán por las cortes llevando consigo a juglares para que les ayuden en su recitación. Existen bastantes testimonios al respecto. Por ejemplo, sobre Pedro Cardenal, en su biografía se dice: "et anava per cortz [...] ab si so joglar que cantava sos sirventés"

Otras veces, el juglar viajaba solo, por su cuenta o por encargo de un trovador. Incluso, en algunas ocasiones, el trovador permite que sus estrofas se alternen con las de un juglar, reconociendo así su calidad de poeta.

Por otro lado, los juglares eran muchas veces autores de las composiciones que cantaban; y fueron ellos los que primero poetizaron en lengua vulgar.

La palabra juglar tomó en una de sus acepciones la de "poeta en lengua romance", sentido que es usual entre los escritores castellanos de la primera mitad del siglo XVIII. Así, Berceo se llama en reiteradas ocasiones juglar de Santo Domingo de Silos, y un poeta docto como el autor del Libro de Alexandre se olvida a veces de su desprecio por los juglares y se le escapa llamarse a sí mismo juglar.

Por tanto, se podría concluir que no existe tan radical separación entre juglares y trovadores, y, por consiguiente, tampoco entre poesía cortesana y poesía popular. El juglar, además de ser un poeta popular, en el sentido de poeta del pueblo, también ejercitaba su arte en las cortes y en las más altas esferas. Por otro lado, al tomar en muchas ocasiones poemas de trovadores como base para su recitación, estos no los recitaba solamente en las cortes sino también al pueblo llano, con lo que ponía al pueblo en contacto con la poesía cortesana o culta.



BIBLIOGRAFÍA


MENÉNDEZ PIDAL, Ramón, Poesía juglaresca y juglares. Orígenes de las literaturas románicas, Madrid, (Austral), Espasa Calpe, 1991, novena ed.


BALAGUER, Víctor, Historia política y literaria de los trovadores


CUETO, Juan, Mitos, folklore y literatura, Zaragoza, Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Zaragoza, Aragón y Rioja, 1987


MARROU, Henri-Irénée, I trovatori


ALVAR, Carlos, Textos trovadorescos sobre España y Portugal, Madrid, CUPSA, 1978. 330 p.


ALVAR, Carlos, La poesía trovadoresca en España y Portugal, Barcelona, Planeta, 1977


MILA Y FONTANALS, Manuel, De los trovadores en España, Barcelona, Verdaguer, 1889



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